Seguro que a estas alturas has oído hablar de esta rutina de limpieza que llega de Oriente, principalmente de coreanas y japonesas. En términos generales, podríamos decir que en nuestro país, en nuestra cultura no hemos dado demasiada importancia nunca a la limpieza facial. Seguro que conoces a alguien que ni siquiera se desmaquilla por las noches (este es el caso más extremo), o que no se limpia la cara por las mañanas, o por las noches. O que no se maquilla y por eso cree que no debe limpiarse la cara, sin mencionar aquí a los hombres, que van a años luz de nosotras en estos temas, aunque esto va cambiando mucho ya…

A continuación os dejamos lo que sería la justificación de la necesidad de realizar una limpieza facial diaria, tanto por las mañanas como por las noches.

  • Mañanas: durante la noche se lleva a cabo la regeneración celular de la capa más externa de nuestra piel, lo cual significa que nos levantaremos con todas esas “células muertas”, además de restos de crema de la noche anterior, restos de sudor y sebo.
  • Noches: por las noches, nuestra piel termina el día con restos de maquillaje (si lo hay), de cremas de protección solar (si las hay), de restos de polución del ambiente, sudor, y porquerías varias que depositamos con nuestras manos al tocarnos la cara (os recuerdo que al día nos tocamos la cara entre 2000-3000 veces,… sí, sí, ¡habéis oído bien!).

El fundamento de estas 2 limpiezas diarias serían que por la noche ayudo a mi piel a renovarse y por la mañana la protejo de todos los agentes externos.

Y una vez hecha esta introducción, vamos a hablaros de uno de los mejores secretos para tener una piel radiante (uniforme y luminosa). Consiste en un ritual de belleza (originario de Japón) que debemos integrar en nuestra rutina diaria. Sabéis que las rutinas al principio cuestan, pero os aseguro que una vez integrada (suelen decir que para crear un hábito hacen falta 21 días), no podréis pasar un día sin hacerlo, sobre todo porque veréis como vuestro rostro cambia.

Este procedimiento se aplica a todo tipo de pieles (secas, mixtas y grasas) y prometo que no os llevará más de 5 minutos.

Es muy sencillo, consiste en primero aplicar un aceite o limpiador con base oleosa y posteriormente un jabón o limpiador con base acuosa. ¿Por qué? Imaginaos qué pasaría si juntamos agua y aceite, se repelen, ¿verdad? Pues por ese mismo motivo, las impurezas con base oleosa (maquillaje, siliconas, cosméticos y grasa o sebo) se van con productos con base oleosa y las impurezas con base acuosa (sudor, polvo, polución y células epiteliales muertas) se retiran con productos con base acuosa, ¿fácil, no? Allá vamos!!

¿Qué necesitamos?

*Esponja de celulosa.

rutina-doble-limpieza-facial_esponja

*Limpiador con base oleosa. Según el tipo de piel que tengáis os vendrán mejor unos que otros. No penséis que si tenéis la piel mixta o grasa esto os va a portar más grasa porque no es así.

*Limpiador con base acuosa. Tenemos desde pastillas de jabón syndet hasta otros muchos limpiadores faciales jabonosos.

¿Cómo lo hacemos?

1️⃣ Limpiador con base oleosa. Con las manos limpias, nos echamos unas gotitas del aceite, bálsamo o limpiador en la palma de las manos, que aplicaremos en el rostro suavemente con movimientos circulares. Después lo retiraremos con la esponja de celulosa mojada. No hay que ejercer mucha fricción, tiene que ser algo suave.

2️⃣ Con la esponja de celulosa, una vez limpia, echamos en ella unas gotas del jabón o limpiador de base acuosa y lo aplicamos suavemente por toda la cara. Aclaramos y retiramos el jabón de la cara.

… et voilá!

 

Recordad que esta rutina también es para vosotros, los chicos, que por suerte cada vez os implicáis más en el cuidado de la piel.

En este artículo tan sólo hemos hablado de la limpieza, después de limpiar la piel deberéis utilizar vuestras cremas hidratantes o tratamientos específicos y no olvidaros nunca de la protección solar durante el día.

 

Y recuerda… tu piel habla de ti.

No dudes en contactar con nosotros para resolver cualquier duda o pregunta que pueda surgirte.